jueves, 15 de octubre de 2009

Hogares sin frío

Novedoso proyecto.

UNI propone usar energía solar en casas altoandinas. Con la técnica del confort térmico, investigadores de la UNI han hallado la manera de vencer al temido y mortal friaje que suele abatir a los pobladores de las zonas de la puna. En casas de adobe instalan paneles solares e invernaderos para que concentren el calor natural en su interior. Han logrado subir temperaturas de 1 y 2 grados a 10 y 15.

Cinthia Garreta.
Cada año decenas de peruanos que viven en las zonas altoandinas de nuestro país fallecen a causa del intenso frío que se registra en dichos territorios. ¿Cómo solucionar este problema?, es la pregunta que muchos ciudadanos nos hacemos al conocer aquella realidad. Hoy esta interrogante ya puede ser respondida gracias a expertos del Centro de Energías Renovables (CER), de la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI), quienes han logrado el dominio de la novedosa técnica del “confort térmico” que, a través de recursos naturales, logra generar calor en aquellos hogares donde el inclemente frío ataca a los habitantes.

Sistemas de aislamiento


¿Cómo? Según señala Aurelio Padilla, rector de la UNI, la técnica –que se ha adecuado a la naturaleza andina para tener una herramienta contra el frío– consiste en construir o modificar casas de las zonas altoandinas instaurando sistemas de aislamiento térmico en el techo, piso y aledaños, para que estos, a su vez, transformen y concentren la radiación solar en calefacción para las viviendas ubicadas entre los 3,000 y 5,000 msnm.
“Para desarrollar la técnica de confort térmico, primero, nuestros ocho especialistas hacen un diagnóstico de las casas en el programa de simulación Energy Plus, el cual les indica dónde tienen que construir los dispositivos de calentamiento, es decir, cuántos invernaderos, claraboyas translúcidas y otras técnicas de aislamiento térmico se van a agregar a las viviendas”, dice Padilla Ríos.
Junto a él, Rafael Espinoza, jefe del CER, precisa que las casas de las comunidades altoandinas por lo general están construidas con techos de calamina y suelo a base de tierra, y no ayudan a la retención de calor, es así que estos lugares son los primeros que se trabajan. “En los techos se hace una configuración tipo sándwich basada en plástico e ichu, y encima se coloca teja cerámica del lugar. En el suelo se colocan una “cama” de piedras y listones de madera para que soporten un entablado que vendría a ser el piso de madera”, indica Espinoza, tras precisar que el espacio que se genera entre las tablas de madera y la “cama” de piedras es uno de los aislamientos necesarios para el calentamiento.

Con madera y plásticos
Asimismo, se construyen invernaderos adosados a la casa, los cuales tienen una estructura de madera y están cubiertos de plásticos (polietileno) antiultravioleta, que permite concentrar calor en el espacio que abarcan. “También se colocan termas solares, las cuales permiten obtener agua caliente; y paneles fotovoltaicos, elaborados con silicio, en el techo, que convierten la energía solar en eléctrica. Con todo esto se aumentará la temperatura de 1 y 2 grados hasta 10 y 15”, acota.

Fuente: La República - 14 / 10 / 2009

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